Si me hubiesen dicho, no les hubiese creido.

Ojitos dulces que me miran, risueños y profundos. 
Ojitos de mi corazón.
Más hermosos que los que soñé mil veces.

Si me lo hubiesen dicho no lo hubiese creído. Una parte de mí, aquella que cada día queda más lejos, no me deja. Cada tanto me alcanza y me cuenta otra vez nuestra historia con final feliz.


Si me hubiesen dicho que iba a ser tan feliz, no les hubiese creído.
Si me hubiesen dicho que lo iba lograr, no les hubiese creído.
Me dijeron que iba a valer la pena, y a veces no les creía...

Recuerdo cada pausa. Y recuerdo cada paso. Su hubiese imaginado esos ojitos, no me hubiese creído.

Hace unos días revolví el historial del chat y encontré (allá a lo lejos, en Mayo del 2014) mi betaespera, la final... la feliz.
Si me preguntan que estaba haciendo o donde estaba cuando tiraron las torres gemelas, me acuerdo. Pero si me preguntan que estaba haciendo o donde estaba cuando espere ESA beta: recuerdo cada sentimiento. Esa absurda e incompatible mezcla de ilusión y desilusión, de felicidad y tristeza, de esperanza y de no creer siquiera en las matemáticas.
Esa electricidad que me iba de pies a cabeza durante horas, de no querer pensar mas y no poder dejar de pensar. La debilidad de quebrarme, a la fuerza que no paraba de salir a pesar de los peores pronósticos.

Y esos ojitos dulces me explican, mas sabios que nadie, que era ella.

Porque fue oda en todas mis canciones -inclusive esas que canté a los gritos apelmazada contra las almohadas- No estoy loca, tengo un problema que se llama infertilidad.

Y tampoco me dí cuenta, que esos sonidos guturales al nacer eran la traducción de años de frustraciones. Con el tiempo todo va cayendo en el lugar que tiene que caer.

Si me hubiesen dicho que la dicha estaba en hacerle cosquillas para que ella sonriendo con la boca toda abierta me muestre las muelas nuevas que se asoman, no les hubiese creído.

Porque de eso se trata la vida, finalmente. En valorar cada paso que nos lleva a estar en donde estamos.

Jamás, jamás me pude imaginar lo que iba a perderme si dejábamos de buscarla. 

Si hubiese sabido lo que me esperaba, tal vez hubiese ido mas tranquila, con más paz y más paciencia.

Tal vez te lo digo ahora, y vos no me creas -yo tampoco me hubiese creído-. Pero resulta que no soy sola yo la que lo dice, lo dicen todas las que llegamos a tener ojitos de amor con sabor a mamá.

No me creas, no te quiero convencer. Solo dejame entrar en tu cabeza y plantarte esta semillita de amor y fe en que, eventualmente, de una manera u otra: la felicidad te está esperando. No dejes de buscarla, no dejes de moverte, e inconscientemente tomá estas palabras para que te abracen cuando sientas que ya no aguantás más.

Este es mi inception para vos en el día de hoy. Algún día todo va a haber valido la pena. Te lo prometo.


Maru - Que me Parta un Milagro
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6 comentarios:

  1. Que hermoso
    Se muy pronto lo vere de la misma manera.
    Vale la pena luchar

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  2. Hermoso Maru...una luz pequenita que de un poco de fe en estos dias de decepcion, progesterona, infertilidad, pruebas negativas, cambios de humor y sobre todo tan faltos de esperanza...pero te leo y entre lagrimas me digo a mi misma, animo, animo, fuerza y para adelante que ahi me espera...adelante me esperan mis ojitos :-) gracias

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  3. Hola un gustazo, soy de chile y entre ver y ver paginas respecto a los efectos de la progesterona, llegue a tu blog, se que odisate a la progesterona, hoy en mi primer día después de la ia a comenzar recién mi beta espera, me das mucho a animo, saludos.

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  4. Hola un gustazo, soy de chile y entre ver y ver paginas respecto a los efectos de la progesterona, llegue a tu blog, se que odisate a la progesterona, hoy en mi primer día después de la ia a comenzar recién mi beta espera, me das mucho a animo, saludos.

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  5. Duele, duele mucho, duele parar, duele continuar, duele hablar, duele callar
    Me duele el alma

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  6. Duele, duele mucho, duele parar, duele continuar, duele hablar, duele callar
    Me duele el alma

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